miércoles, 7 de diciembre de 2016

Entre la bala y la pared

Sólo con una vez... todo puede terminar mal.
Mirar a la muerte a la cara y darse cuenta que con cualquier descuido te lleva y no te devuelve.
Deja desamparadas a muchas almas, vagando solas y sin su compañía. Rapta vidas y no las devuelve ni con toda la recompensa del mundo.

Querida muere:
Espero que estos momentos en los que estoy entre la bala y la pared, te des cuenta de que lo que haces es injusto, para mi y para todos. Arrebatas sueños, ilusiones, esperanzas, todo con una bala.

Querida muerte:
Mi vida valdría mas si no estuvieras apuntándome con todas las ganas de llevarme a un lugar del que nadie puede volver.

Querida muerte:
Hoy estoy entre la bala y la pared. Mucha gente pasó por esto; Muchos se fueron contigo y no pudieron regresar. Hoy te quiero decir que es mi decisión si me vas a llevar o no.

Querida muerte:
Todo lo que se dice por ahí es mentira. Nosotros tenemos una vida y una bala. Cada uno decidimos cuando la vas a usar: Esperar hasta el final, o hacerlo antes. Algunos desafortunadamente, no pueden decidir, y tú los secuestras sin ninguna intención de devolución

Querida bala:
Anda, has tu trabajo y vuela... vuela lejos de mi, y espero que nunca me alcances.

Querida pared:
Desaparece y ya así me puedo ir.

Querida muerte:
Las cartas anteriores fueron ilusiones, un sueño de que podía mandarte, pero me desperté y sigo estando entre la bala y la pared.. Nadie escapa de tus balas. Nadie puede atravesar tu pared. Nadie puede huir de ti.

—Camila Acosta

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