martes, 9 de agosto de 2016

Mi último abrazo

Siempre estábamos juntos. Nos hicimos amigos muy rápido. Me gustaba enseñarle que las cosas no tenían que importarle tanto, que no había que hacer mucho lío cuando la vida es una, corta y frágil. Quería enseñarle a vivir bien lo antes posible porque uno nunca sabe cuando la soga se rompe y termine dejándote caer.
Me encantaba que no tuviéramos una rutina estricta, Simplemente, vivíamos. Sabíamos que todo tarde o temprano iba a terminar, pero quería dejar algo a mi paso. algo bueno y motivador.
Siempre decía que era infinita, que nunca iba a desaparecer. Debí creérmelo de alguna manera porque nunca se lo negué, Ni tuve ganas de hacerlo.
Pasó tanto tiempo conmigo, y cuando se fue, esperé a volver a verlo. Me dormí, estaba cansada.
No llegamos a decirnos nada antes de que me fuera, pero si me dio un último abrazo. Fue mi último abrazo. Me hubiese gustado decirle que lo quería y pedirle que ponga en práctica todo lo que le había enseñado. No hizo falta, aquel abrazo dejo en claro todo aquello que nos hubiera gustado decirnos. Tengo la certeza de que está haciendo todo lo que le enseñé y está aprendiendo a vivir como se debe. Al fin y al cabo, cualquier cosa nos conectaba.

—Camila Acosta

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡No te olvides de dejar tu comentario!